Soy artista visual y trabajo principalmente con el autorretrato fotográfico. Utilizo mi cuerpo como herramienta escultórica y como canal de expresión para pensar y poner en tensión distintos temas. El autorretrato no funciona para mí como representación, sino como experiencia: necesito atravesar las acciones, performarlas, habitarlas, antes de traducirlas en imagen.
Mi proceso creativo es físico y emocional. Las ideas no se resuelven desde lo conceptual, sino desde la experiencia directa: el cuerpo actúa, siente, ensaya y luego reflexiona. El trabajo aparece en ese ir y venir constante entre acción, pensamiento y cuerpo.
La estética pop, la saturación y la combinación intensa de colores son elementos centrales en mi práctica. Me atraen por su potencia visual y por la forma en que activan lo sensorial, el deseo y la atención.
Trabajo desde la intuición y el impulso. Cuando una idea pierde fuerza, la dejo en suspenso y sigo hacia otras búsquedas. Mi práctica se construye en ese movimiento continuo, donde el hacer guía el pensamiento y no al revés.