La Corporación es una serie de autorretratos realizada durante el aislamiento social obligatorio de 2020, mientras cumplía la cuarentena en un departamento de dos ambientes en Villa Crespo.
Hasta ese momento no trabajaba con autorretrato. Empecé por una limitación práctica: no podía convocar modelos. Pero rápidamente apareció otra cosa. Descubrí en el autorretrato un espacio de experimentación inesperado, una forma de trabajar con mi propio cuerpo como material, molde, herramienta y problema.
En ese momento mi trabajo presencial en televisión quedó completamente suspendido y, de golpe, me encontré con una cantidad de tiempo libre desconocida. Lejos de experimentarlo como descanso, lo convertí en un nuevo territorio de exigencia. Organicé rutinas, llené agendas, busqué productividad incluso en el encierro. Sin estructuras externas que ordenaran mi tiempo, terminé reproduciendo internamente la misma lógica de rendimiento.
La serie nace en esa tensión.
Cada imagen construye pequeñas escenas donde el cuerpo negocia con el espacio doméstico, se adapta, se contorsiona, ocupa lugares imposibles o intenta encajar dentro de estructuras impuestas. Me interesaba también confrontar la distancia entre cómo imaginaba mi propio cuerpo y cómo aparecía realmente en cámara: siempre me pensé más pequeña, más contenida, y sin embargo en la imagen ocupaba mucho más espacio del que creía.
La Corporación piensa el cuerpo como territorio de autoexigencia, pero también como espacio de ensayo. Una manera de preguntarme cuánto de nuestras rutinas, nuestras formas de habitar y nuestras propias exigencias son realmente propias, y cuánto responden a una lógica aprendida que seguimos reproduciendo incluso cuando nadie nos mira.